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Los Negocios Inclusivos para una España en Crisis
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Published:
04/11/2012

“Si alguna esperanza existe para la humanidad, reside en regenerar la vida en comunidad, recuperando de nuestro ADN la característica de animales sociales”.

Peter Senge

La severa crisis económica y social por la que está atravesando España ha causado un retroceso notable en los principales indicadores de pobreza, igualdad y empleo. Los últimos datos disponibles hablan de un 21,8% de la población ya situada por debajo del umbral de la pobreza, una desigualdad creciente sin parangón en Europa (la distancia entre la renta correspondiente al 20% más rico de la población y al 20% más pobre pasó de un valor de 5,3 en 2007 a otro de 6,9 al término de 2010), y una tasa de desempleo cercana al 25%, que se ceba especialmente entre los jóvenes menores de 25 años, segmento en el que la desocupación llega a más del 50%. Desgraciadamente, estos datos todavía empeorarán por el agravamiento de la crisis.

Ante esta situación, hemos reunido a más de 25 expertos del sector privado, social y público para debatir sobre las posibilidades de impulsar los Negocios Inclusivos (NI) en España como una vía para promover actividades empresariales que influyan de forma positiva en los segmentos en situación de pobreza y riesgo de exclusión. Para aquellos que tengan interés, pueden consultar los resultados de esta investigación en el informe Los Negocios Inclusivos en España: una visión participativa y colaborativa de la empresa, publicado por la Cátedra Mango de RSC de ESCI (esta publicación puede consultarse al final de este artículo). Vamos a resumir los resultados realizando una síntesis en torno a tres preguntas básicas: qué se propone con el desarrollo de NI; cómo deben ser los NI en España; y a quiénes son los actores principales que deben liderar este proceso.

¿El qué?

Los NI deben ser la vía para avanzar hacia una economía inclusiva. El efecto transformador de los NI se basa, por tanto, en la concepción de una economía arraigada en unos valores y objetivos sociales que, utilizando fuertes mecanismos de colaboración, permiten el desarrollo, producción, financiación y generación de bienes, servicios y modelos de negocio capaces de ofrecer a las personas con dificultades de integración social una mayor autonomía y dignidad. Por tanto, los NI deben incidir en generar oportunidades y capacidades para el desarrollo autónomo de las personas en riesgo de exclusión social.

¿El cómo?

Es fácil imaginar que el cambio hacia una economía inclusiva requiere

innovación, basada en las siguientes caracterísiticas:

  • Apoyar una economía de proximidad que refuerce redes de cooperación.
  • Promover actuaciones empresariales basadas en esquemas de participación colaborativos y abiertos.
  • Desarrollar modelos intensivos en ocupación laboral y autoocupación que favorezcan el empoderamiento y la integración de la población actualmente excluida.
  • Bucar actuaciones conjuntas y espacios de interés común entre sector público, privado y social.
  • Fomentar una mayor corresponsabilidad social entre ciudadanos y agentes sociales.

Estas características apuntalan una economía social e inclusiva en la que el principal reto está en promover la innovación hacia modelos de negocio inclusivos que, mediante la creación de resiliencia, se orienten hacia el bienestar; en vez de, mediante el crecimiento económico, hacia la acumulación.

¿Quién?

Teniendo en cuenta los elementos descritos anteriormente, la pregunta inmediata es quién debe liderar este cambio. El sector público, atenazado por los dictámenes de los mercados, se encuentra en una situación compleja y con escaso margen de maniobra; el sector privado vive un momento de parálisis debido a una demanda estancada; y el sector social se encuentra en pleno debate sobre cómo transformar su propio modelo de actuación para hacerlo más sostenible. Esta situación, caracterizada por una elevada aversión al riesgo y una mirada cortoplacista, se percibe como una barrera para el desarrollo de NI, pero al mismo tiempo se considera que representa una oportunidad para ensayar con nuevos modelos que generen más equidad y cohesión social.

Ante este escenario se percibe que el sector social es quien mejor puede capitalizar esta oportunidad, desarrollando modelos híbridos, en los que confluyan también los intereses del sector privado y sector público, capaces de ofrecer soluciones viables y sostenibles a los principales desafíos sociales.  Asimismo, la participación e integración del sector privado y público en los NI puede facilitar la escalabilidad y réplica de estos modelos, algo que todavía la mayor parte de empresas y emprendimientos sociales no ha logrado.

En definitiva, la crisis que estamos viviendo debería visualizarse como una oportunidad para transformar nuestro modelo económico y fomentar una visión participativa y colaborativa de la empresa que refuerce los mecanismos de cooperación entre los diversos agentes sociales.

 

Descargar Informe completo

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